Toda la Biblia señala a Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Explorar el Camino del Cordero
Desde Génesis hasta Apocalipsis, la Escritura revela el plan redentor de Dios centrado en Jesucristo, el Cordero inmolado desde la fundación del mundo.
El Cordero es el símbolo más poderoso de la redención en toda la Escritura.
Sin mancha ni defecto (Éxodo 12:5; 1 Pedro 1:19). Representa a Cristo, totalmente puro y sin pecado.
La sangre derramada hace expiación (Levítico 17:11). El Cordero se entrega por amor.
El inocente muere en lugar del culpable (Génesis 22; Isaías 53). Jesús toma nuestro castigo.
Quita el pecado del mundo (Juan 1:29) y reina para siempre (Apocalipsis 5:12).
Cada símbolo del Antiguo Testamento encuentra su cumplimiento perfecto en Jesucristo, el Cordero inmolado desde la fundación del mundo.
El carnero sustituye a Isaac (Génesis 22)
Dios cubre la desnudez del hombre con pieles de animales → la primera muerte sustitutiva.
Abel ofrece un sacrificio acepto con sangre.
“Dios se proveerá de cordero” — anuncio directo del Cordero.
El carnero sustituye a Isaac.
Cordero sin defecto, macho de un año.
La sangre en los dinteles evita el juicio. Nace la Pascua (Pésaj).
El juicio pasó sobre las casas donde había sangre.
"La vida de la carne está en la sangre... es la sangre la que hace expiación."
Confirmación perpetua de la Pascua.
Celebración continua del sacrificio.
Pascua celebrada en la Tierra Prometida.
"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Sal 22:1)
"Horadaron mis manos y mis pies" (Sal 22:16)
"No será quebrado hueso suyo" (Sal 34:20)
El Cordero inocente, traspasado, quitado.
"¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!"
Mateo, Marcos y Lucas: La Última Cena — Pascua transformada en Nuevo Pacto.
"Digno es el Cordero que fue inmolado..." (Ap 5:12)
"Lavados en la sangre del Cordero" (Ap 7:14)
"Las bodas del Cordero han llegado" (Ap 19:7)
Toda la Escritura revela una sola línea roja:
Dios promete el Cordero
Dios lo simboliza
Dios lo anuncia
Dios lo glorifica
"El Cordero no aparece en la cruz por sorpresa;
fue anunciado en Génesis, establecido en la Pascua,
proclamado por los profetas
y exaltado por la eternidad."
¡He aquí el Cordero de Dios!